``Ninguna mujer debe olvidar nunca

que ella no necesita a nadie que no la necesite a ella.´´


-¿Cuánto dirías que vales del 1 al 10?

-Un 8.

-¿Y si alguien te dijera que vales un 7?

-Me daría igual, he dicho que valgo un 8, y es que valgo un 8.

Porque, ¿si yo no me quiero, quién lo hará? ¿Si yo no me valoro como debo, quién lo hará?

Realmente, nadie me conoce tan bien como yo misma, nadie sabe absolutamente todo sobre mí, y en parte eso me reconforta.

Soy libre, sí, soy un pájaro.

-¿Sabes? Yo creo que eres un 10.

-Gracias pero soy un ocho.


-Holly, estoy enamorado de ti.

-¿Y qué?

-¿Cómo que y qué? ¿Qué preguntas haces? Te quiero, y me perteneces.

-No. Las personas no pertenecen a nadie.

-Claro que sí.

-No dejaré que nadie me ponga en una jaula.

-No quiero ponerte en una jaula, quiero quererte.

-Es lo mismo.

Sonrisas.

lunes, 29 de abril de 2013

Ojalá lo conocieras, es genial. Es genial y perfecto.



Me acuerdo de cuando nos sentábamos en el balcón y el tiempo dejaba de existir.
Siempre me hacías unos bocadillos de chocolate riquísimos.
Sabes muy bien que nunca me ha gustado esta época. El calor, el buen tiempo (?) siempre me hace estar melancólica. Pero bueno, me recuerdan a ti y tus ganas de todo.
Será porque las cosas no van bien y me gustaría que estuvieras aquí para decirme ``Cuéntame´´.
No puedo escribir de ese tema, porque no sé nada. Me gustaría saber, aunque sólo fuera lo básico.
Es verdad que uno no le da la importancia que debe tener en ese momento y ahora que ya no está se echa de menos. Te fuiste demasiado pronto.
No dejes nunca de guiarme y de estar a mi lado. 






PD: El ``cochecillo´´ desapareció. Tal vez se fue contigo.

domingo, 28 de abril de 2013

Maldeciría y diría que no habría una próxima vez, pero siempre hay una próxima vez.


Él me dijo que estaba enfadado con el mundo y que ya no creía en el amor, yo no supe donde me dejaba eso, a la deriva supuse, a oscuras, perdida. Me dejaba en ninguna parte y mi único equipaje eran los pocos pensamientos que quedaban en mi cabeza. Le pregunté qué le pasaba pero no me contestó y quise abrazarle para que no siguiera enfadado. "La vida me puede" me dijo y yo quería que no fuese así, que se apoyase en mí, porque yo le quería y todo iría bien, pero yo estaba sentada en medio de ninguna parte y esos eran los únicos pensamientos que me quedaban para pasar el invierno.

sábado, 27 de abril de 2013

Endúlzame los oídos.


- Tú me quieres.
- Yo te quería, nunca he vuelto a querer a nadie así, ni siquiera a ti.


miércoles, 24 de abril de 2013

Ya me acostumbré a vivir así, dándole trabajo al corazón.













VERANO






Sepa usted que yo ya no tengo cura.






Y aunque entiendo que tú, tú siempre tienes la última palabra en esto del amor.
No se asuste señorita, nadie le ha hablado de boda.
Tu guerra todas las noches, tu tregua cada mañana.
Quiero que seas mi rosa y mi espina aunque me hagas daño.
Quiero ser tu carnaval, tus principios y tus finales.
Quiero que seas mi media luna de miel, mi octava maravilla.
La cremallera y los botones. Quiero que lleves tu falda y también mis pantalones.

Amar es lo que te hace sonreír cuando estás cansado.






PD:Lo que es realmente importante siempre encuentra alguna forma de revelarse.

martes, 23 de abril de 2013

Las mujeres mandan, no dicen nada pero mandan.

-¿Te has enamorado ya de la persona equivocada?
-Por desgracia, mi único amor verdadero sigo siendo yo.

Jim Morrison.


La única gente que me interesa es la que está loca. La gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo. La gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas.




jueves, 18 de abril de 2013

Maldita dulzura la nuestra.

Olvidemos lo que nos enseñaron: que es noble dar y humillante recibir. Porque, para la mayoría de personas, la generosidad consiste sólo en dar. Pero recibir es también un acto de amor.



miércoles, 17 de abril de 2013

Quién perdona poco, ama poco.

Quien no te busca no te extraña, quien no te extraña no te quiere.








PD: Es más lo que nos diferencia que lo que nos une.



lunes, 15 de abril de 2013

No me has hecho sufrir sino esperar.




Tenías que cambiar de corazón y de mirada. 
Pablo Neruda.

jueves, 11 de abril de 2013

El espino y el perdón.


Un hombre caminaba por un camino, contemplando la belleza a su alrededor, cuando sintió que tenía una herida. Miró a un lado y vio que un espino le había hecho un corte en la pierna. Pero el paisaje era tan hermoso que decidió no darle mucha importancia y, volviéndose hacia la planta, murmuró: - Te perdono.

Horas más tarde, otro hombre caminaba por el mismo camino, también contemplando la belleza de Dios en la puesta de sol frente a sus ojos, cuando el mismo espino lo hirió.
Él se limitó a mirar al espino, se limpió la sangre que le salía y siguió adelante.

Un ángel, que lo había visto todo, se dirigió al Señor y le dijo:
 - Hoy he visto a un santo que perdonó a un espino. Y he visto también a un hombre sin corazón que también ha sido herido y no ha dicho nada.
 - Pues estás completamente engañado -respondió el Señor-. Claro que el primero es un hombre de bien, pero el segundo, además de santo, es también muy sabio.
 - ¿Cómo es posible? -insistió el ángel, sorprendido con la respuesta del Todopoderoso-. Él no tuvo la grandeza de decir nada, ¡simplemente siguió su camino!
Dios interrumpió al ángel:
 - El hijo injustamente reprendido por el padre, aunque entienda que el gesto es fruto de un amor tal vez excesivo, no tiene necesidad de perdonar a nadie, sino tan solo de aceptar lo ocurrido. De esta manera, la herida no hiere y el perdón no humilla.

El espino nació para usar sus espinas. Aunque quisiese, nunca podría perfumar el ambiente a su alrededor. El primer hombre, al sentir el dolor del pinchazo, echó la culpa al espino, y como es puro de corazón, lo perdonó. El segundo hombre también se hirió; pero como sabe que todos los espinos son así, no se sintió ofendido. Y como no tenía nada que perdonar, no perdonó.”
Y concluyó:
 - Cuando el alma sangra por algo que sabemos que hiere, de nada sirve ni culpar ni perdonar.


Si quisieras andar conmigo.




Sentí que me enamoraba de él como cuando sientes que estás quedándote dormida: primero lentamente, y de repente de golpe.

martes, 9 de abril de 2013

No importa si llueve.




En ese momento sé que mi corazón es lo suficientemente grande para los dos. Espero que sea lo suficientemente grande para los dos.

Yo ya me he quemado y sin embargo aquí estoy otra vez.




Yo soy la polilla y él es la luz, y voy a quemarme. Lo sé.

lunes, 8 de abril de 2013

Somos sólo personas.

Júntate con aquellos cuya única puerta importante que están intentando abrir, es la de tu corazón.



miércoles, 3 de abril de 2013

Tengo experiencia: Te amo.


Tal vez la eternidad esté en los semáforos.




Wislawa Szymborska.


nuestros tigres beben leche
nuestros halcones van a pie
nuestros tiburones se ahogan en el agua
nuestros lobos bostezan delante de jaulas abiertas

Muerte de un viajante.


Nadie puede culparle. Vosotros no lo entendéis. Willy era un viajante, y para un viajante la vida no tiene fondo. Es un hombre que no pone tuercas en los tornillos, que no te informa sobre las leyes ni te receta medicinas. Es un hombre que va solo por la vida, sin más recursos que una sonrisa y unos zapatos bien limpios. 

Gástame los labios.


-Sé valiente –dijo-. En la vida, en el amor y en el sexo.
>>La gente olvida que debe pedir caricias y besos. Una caricia, un beso, solicitar el calor de una mano en el ombligo no deben ir acompañados con el sentimiento de que eso provocará o derivará en sexo.
>>Un abrazo no debe ser de diez segundos, ni de treinta, puede durar ocho minutos si es necesario. Debes apreciar la caricia como parte de tu vida.
>>Al igual que ríes del chiste de alguien y aceptas que sus palabras generan en ti un sentimiento de felicidad, tampoco debes temer decirle a alguien que su piel, sus ojos, su boca generan otro sentimiento. ¿Lo entiendes, Marcos?

No quiero que me quieras como me quieres.


Con dieciséis años me habló de las autopsias sexuales.
Que nos quedáramos muy quietos y alguien nos dijera qué parte de nuestro cuerpo no había sido acariciada; cuántos besos habíamos recibido; si había sido más querido una mejilla o una ceja o una oreja o los labios.
Le gustaba pensar que alguien, tan sólo mirando nuestros dedos, supiese si habían tocado con pasión o simplemente por rutina. Si nuestros ojos habían sido mirados con deseo o nuestra lengua había conocido muchos congéneres.
¿Cuántos mordiscos, cuántos susurros, cuántos chupetones hemos sentido? Un cómputo de números sobre nuestro sexo, nuestra lujuria, nuestro placer solitario.

Nunca me he hecho una autopsia de este tipo. Me ha dado miedo el resultado. 

«Nada está perdido si se tiene por fin el valor de proclamar que todo está perdido y que hay que empezar de nuevo».


Mi madre siempre me enseñó que no se puede confiar en los que no dicen ``lo siento´´ o ``perdón´´. Creía que estas expresiones debían utilizarse en numerosas ocasiones en la vida y decirlas sin ningún tipo de miedo ni rubor. 




Aprender a caer antes que a caminar.


Recuerdo que cuando yo tenía catorce años fuimos a un hotel que era un rascacielos. Nos alojamos en el piso 112; el primer rascacielos que pisé en mi vida. Me alucinó, era realmente como estar en el cielo. Fue una sensación extraña e intensa, aunque luego he pisado y vivido en tantos hoteles rascacielos que ese momento se diluyó y lo olvidé.
Pues aquel día, en aquel hotel de Nueva York, sólo había una habitación de matrimonio. Yo tenía casi quince años, por lo que no deseaba en absoluto compartir cama con mi madre, me daba mucha vergüenza. Así que se lo dije. Ella me miró como sólo ella sabía hacerlo. Tan sólo posaba sus ojos en mí durante diez segundos, torcía la boca y yo ya me sentía intimidado.
-¿No quieres dormir junto a mí? –Torció la boca y yo tragué saliva.
-Tengo casi quince años, mamá.
-Yo también tenía quince cuando tuve que dormir junto a ti por primera vez. Y también lo hice los siguientes nueve meses aunque me dabas ganas de vomitar y no parabas de darme patadas. Pero si lo prefieres, puedes dormir en la silla. Somos libres, personas libres y debemos decidir.