``Ninguna mujer debe olvidar nunca

que ella no necesita a nadie que no la necesite a ella.´´


-¿Cuánto dirías que vales del 1 al 10?

-Un 8.

-¿Y si alguien te dijera que vales un 7?

-Me daría igual, he dicho que valgo un 8, y es que valgo un 8.

Porque, ¿si yo no me quiero, quién lo hará? ¿Si yo no me valoro como debo, quién lo hará?

Realmente, nadie me conoce tan bien como yo misma, nadie sabe absolutamente todo sobre mí, y en parte eso me reconforta.

Soy libre, sí, soy un pájaro.

-¿Sabes? Yo creo que eres un 10.

-Gracias pero soy un ocho.


-Holly, estoy enamorado de ti.

-¿Y qué?

-¿Cómo que y qué? ¿Qué preguntas haces? Te quiero, y me perteneces.

-No. Las personas no pertenecen a nadie.

-Claro que sí.

-No dejaré que nadie me ponga en una jaula.

-No quiero ponerte en una jaula, quiero quererte.

-Es lo mismo.

Sonrisas.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Tess, la de los d'Urberville.


¿Por qué no me dijiste que era peligroso? ¿Por qué no me lo advertiste?
Las mujeres saben de lo que tienen que protegerse, porque leen novelas que les cuentan cómo hacerlo…

viernes, 28 de diciembre de 2012

Si te traté como opción fue porque tú nunca me viste como prioridad.








Madurar es dejar ir a quien ya no se quiere quedar.





PD: Voy a ser clara. Así funciona mejor. 



jueves, 27 de diciembre de 2012

El miedo.


-Ven conmigo a la cama.
-Christian, creo que necesitas dormir.
-Y así empieza todo. Ya he oído hablar de esto.
-¿Hablar de qué?
-Los bebés significan que se acabó el sexo.
-Estoy segura de que eso no es verdad. Si no, todos seríamos hijos únicos.
-Qué graciosa.
-Y tú que borracho.
-Ven conmigo.
-Vamos a desnudarte primero.
-Ahora estamos hablando el mismo idioma.
-Siéntate. Deja que te quite la chaqueta.
-La habitación gira…
-Christian, ¡siéntate!
-Señora Grey, es usted una mandona…
-Sí. Haz lo que te he dicho y siéntate.
-Qué bien hueles.
-Tú hueles a licor fuerte.
-Sí… bour-bon.
-Me gusta la sensación de esta tela sobre tu cuerpo, Anastasssia. Siempre deberías llevar satén o seda. Y ahora tenemos un intruso aquí. Tú me vas a mantener despierto por las noches, ¿verdad? Le preferirás a él que a mí.
-Christian, no sabes lo que dices. No seas ridículo. No estoy eligiendo a nadie. Y puede que sea ``ella´´.
-Ella… Oh, Dios.
-Te quiero, Christian. Incluso cuando estés borracho y has estado por ahí, Dios sabe dónde, te sigo queriendo. Siempre te querré.
-Mmm…

La pelea.


-¡Maldita sea, Ana! ¿Vas a decirme lo que te pasa? Por favor. Me está volviendo loco verte así.
-Estoy embarazada.
-¿Qué?
-Estoy embarazada.
-¿Cómo? ¿Y la inyección? ¿Te has olvidado de ponerte la inyección? ¡Dios, Ana! Sólo tenías que recordar una cosa, ¡una cosa! ¡Mierda! No me lo puedo creer, joder. ¿Cómo puedes ser tan estúpida?
-Lo siento.
-¿Que lo sientes? Joder.
-Sé que no es el mejor momento…
-¡El mejor momento! Nos conocemos desde hace algo así como cinco putos minutos. Quería enseñarte el mundo entero y ahora… ¡Joder! ¡Pañales, vómitos y mierda! ¿Se te olvidó? Dímelo. ¿O lo has hecho a propósito?
-No.
-¡Pensaba que teníamos un acuerdo sobre eso!
-Lo sé. Lo teníamos. Lo siento.
-Es precisamente por eso. Por esto me gusta el control. Para que la mierda no se cruce en mi camino y lo joda todo.
-Christian, por favor, no me grites.
-No empieces con lágrimas ahora. Joder. ¿Crees que estoy preparado para ser padre?
-Ya sé que ninguno de los dos está preparado para esto, pero creo que vas a ser un padre maravilloso. Ya nos las arreglaremos.
-¿Cómo coño lo sabes? ¡Dime! ¿Cómo? ¡Oh, a la mierda! 

El apellido.


-Quiero que todo el mundo sepa que eres mía.
-Soy tuya, mira.
-Eso no es suficiente.
-¿No es suficiente que me haya casado contigo?
-No quería decir eso.
-¿Y qué querías decir?
-Quiero que tu mundo empiece y acabe conmigo.

El viaje.


-Es interesante ver lo que creó un déspota megalómano al que le gustaba aislarse rodeado de esplendor.
-¿Qué quiere decir con eso, señora Grey?
-Oh, no era más que una observación, señor Grey.
-Yo construiría algo como esto para ti. Solo para ver cómo la luz hace brillar tu pelo como aquí y ahora. Pareces un ángel. Nosotros, los déspotas, hacemos esas cosas por las mujeres que amamos.

Un sueño.


La proposición.


-No me dejes.
-¡Oh, por el amor de dios, no! ¡No pienso hacerlo!
-¿De verdad?
-¿Qué puedo hacer para que entiendas que no voy a salir corriendo? ¿Qué puedo decir?
-Puedes hacer una cosa.
-¿Qué?
-Cásate conmigo.

La declaración.


-No, por favor, no llores. Por favor, no llores por mí. No llores, Ana, por favor. Fue hace mucho tiempo. Anhelo que me toques y me acaricies, pero soy incapaz de soportarlo, simplemente. Es superior a mí. Por favor, por favor, no llores.
-Yo también quiero tocarte. Más de lo que te imaginas. Verte así… tan dolido y asustado, Christian… Me hiere profundamente. Te quiero tanto…
-Lo sé, lo sé.
-Es muy fácil quererte. ¿Es que no lo entiendes?
-No, nena. No lo entiendo.
-Pues lo es. Yo te quiero, y tu familia también. Y Elena y Leila, aunque lo demuestren de un modo extraño, también te quieren. Mereces ser querido.
-Basta. No puedo oír esto. Yo no soy nada, Anastasia. Soy un hombre vacío por dentro. No tengo corazón.
-Sí, sí lo tienes. Y yo lo quiero, lo quiero todo. Eres un hombre bueno, Christian, un hombre bueno de verdad. No lo dudes. Mira lo que has hecho… lo que has conseguido. Mira lo que has hecho por mí… a lo que has renunciado por mí. Yo lo sé. Sé lo que sientes por mí. Tú me quieres.
-Sí. Te quiero

Muy bonito ;)


-¿Puedo quedarme?
-¿Qué quieres decir?
-Toda la noche.
-Lo había dado por sentado.
-Bien. ¿Dónde está el helado?
-En el horno.
-El sarcasmo es la expresión más baja de la inteligencia, señorita Steele. Todavía puedo tumbarte en mis rodillas.
-¿Tienes esas bolas plateadas?
-Muy graciosa. No voy por ahí con un juego de recambio. En el despacho no me sirven de mucho.
-Me alegra oír eso, Señor Grey, y creí que habías dicho que el sarcasmo era la expresión más baja de la inteligencia.
-Bien, Anastasia, mi nuevo lema es: ``Si no puedes vencerles, únete a 
ellos´´.

Él lo intenta.


-¿Y los castigos?
-Nada de castigos. Ni uno.
-¿Y las normas?
-Nada de normas.
-¿Ninguna? Pero tú necesitas ciertas cosas.
-Te necesito más a ti, Anastasia. Estos últimos días han sido infernales. Todos mis instintos me dicen que te deje marchar, que no te merezco. Esas fotos que te hizo ese chico… Comprendo cómo te ve. Estás tan guapa y se te ve tan relajada… No es que ahora no estés preciosa, pero estás aquí sentada y veo tu dolor. Es duro saber que he sido yo quien te ha hecho sentir así. Pero yo soy un hombre egoísta. Te deseé desde que apareciste en mi despacho. Eres exquisita, sincera, cálida, fuerte, lista, seductoramente inocente; la lista es infinita. Me tienes cautivado. Te deseo, e imaginar que te posea otro es como si un cuchillo hurgara en mi alma oscura.
-Christian, ¿por qué piensas qué tienes un alma oscura? Yo nunca lo diría. Triste quizá, pero eres un buen hombre. Lo noto… eres generoso, eres amable, y nunca me has mentido. Y yo no lo he intentado realmente en serio. El sábado pasado sufrí un shock terrible. Fue como si sonara la alarma y despertara. Me di cuenta de que hasta entonces tú habías sido condescendiente conmigo y de que yo no podía ser la persona que tú querías que fuera. Luego, después de marcharme, caí en la cuenta de que el daño que me habías infligido no era tan malo como el dolor de perderte. Yo quiero complacerte, pero es duro.
-Tú me complaces siempre. ¿Cuántas veces tengo que decírtelo?
-Nunca sé que estás pensando. A veces te cierras tanto… como una isla. Me intimidas. Por eso me callo. No sé de qué humor vas a estar. Pasas del negro al blanco y de nuevo al negro en una fracción de segundo. Eso me confunde, y no me dejas tocarte, y yo necesito tanto demostrarte cuánto te quiero… Te quiero, Christian Grey. Y tú estás dispuesto a hacer todo esto por mí. Soy yo quien no lo merece, y lo único que lamento es no poder hacer todas esas cosas por ti. A lo mejor, con el tiempo… pero sí, acepto tu proposición. ¿Dónde firmo?

Se quieren.


-Parece que tú estás bien.
-Las apariencias engañan. Estoy de todo menos bien. Tengo la sensación de que el sol se ha puesto y no ha salido durante cinco días, Ana. Vivo en una noche perpetua. Me dijiste que nunca te irías, pero en cuanto la cosa se pone difícil, coges la puerta y te vas.
-¿Cuándo dije que nunca me iría?
-En sueños. Creo que fue la cosa más reconfortante que había oído en mucho tiempo, Anastasia. Y me sentí relajado. Dijiste que me querías. ¿Eso pertenece ya al pasado?
-No, Christian, no.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Leer.



La primera vez que lo dejan*


-Lo siento.
-¿El qué?
-Lo que he dicho.
-No me has dicho nada que no supiera ya. Siento haberte hecho daño.
-Te lo he pedido yo. No creo que pueda ser todo lo que quieres que sea.
-Ya eres todo lo que quiero que seas.
-No lo entiendo. No soy obediente, y puedes estar seguro de que jamás volveré a dejar que me hagas eso. Y eso es lo que necesitas; me lo has dicho tú.
-Tienes razón. Debería dejarte ir. No te convengo.
-No quiero irme.
-Yo tampoco quiero que te vayas. Desde que te conozco, me siento más vivo.
-Yo también. Me he enamorado de ti, Christian.
-No. No puedes quererme, Ana. No… es un error.
-¿Un error? ¿Qué error?
-Mírate. No puedo hacerte feliz.
-Pero tú me haces feliz.
-En este momento, no. No cuando haces lo que yo quiero que hagas.
-Nunca conseguiremos superar esto, ¿verdad?... Bueno, entonces más vale que me vaya.
-No, no te vayas.
-No tiene sentido que me quede.
-No quiero que te vayas.
-No puedo quedarme. Sé lo que quiero, y tú no puedes dármelo, y yo tampoco puedo darte lo que tú quieres… No, por favor. No puedo seguir con esto. Adiós, Christian.
-Adiós, Ana. 

La primera vez que vuelan sin motor.


-Anastasia. Vamos, nena. Despierta. Despierta, nena.
-Ay, no…
-Es hora de levantarse, nena. Voy a encender la lamparita.
-No.
-Quiero perseguir el amanecer contigo. Buenos días, preciosa. No eres muy madrugadora.
-Pensé que querías sexo.
-Anastasia, yo siempre quiero sexo contigo. Reconforta saber que a ti te pasa lo mismo.
-Pues claro que sí, sólo que no tan tarde.
-No es tarde, es temprano. Vamos, levanta. Vamos a salir. Te tomo la palabra con lo del sexo.
-Estaba teniendo un sueño tan bonito.
-¿Con qué soñabas?
-Contigo.

La primera broma.


-¿Cómo ha ido?
-Bien, gracias. Me ha dicho que tengo que abstenerme de practicar cualquier tipo de actividad sexual durante las cuatro próximas semanas.
-¿Qué coño…?
-¡Has picado!

La primera vez que le pide MÁS.


-Sabes que irá bien, ¿verdad, nena?
-Pero quiero más.
-¿Más? Más. Quieres flores y corazones… Anastasia, no sé mucho de ese tema.
-Yo tampoco.
-Tú no sabes mucho de nada.
-Tú sabes todo lo malo.
-¿Lo malo? Para mí no lo es. Pruébalo.
-De acuerdo.
-¿Qué?
-De acuerdo. Lo intentaré.
-¿Estás de acuerdo?
-Dentro de los límites tolerables, sí. Lo intentaré.
-Ana, eres imprevisible. Me dejas sin aliento.

La primera vez que quiere conocer a la familia.


-Estaba preocupado por ti.
-¿Preocupado? ¿Por qué?
-Porque volviste a casa en esa trampa mortal a la que tú llamas coche.
-¿Qué? No es ninguna trampa mortal. Está perfectamente. José suele hacerle la revisión.
-¿José, el fotógrafo?
-Sí, el Escarabajo era de su madre.
-Sí, y seguramente también de su abuela y de su bisabuela. No es un coche seguro.
-Lo tengo desde hace más de tres años. Siento que te hayas preocupado. ¿Por qué no me has llamado?
-Anastasia, necesito una respuesta. La espera está volviéndome loco.
-Christian… Mira, he dejado a mi padrastro solo.
-Mañana. Quiero una respuesta mañana.
-De acuerdo, mañana. Ya te diré algo.
-¿Te quedas a tomar algo?
-No sé qué quiere hacer Ray.
-¿Tu padrastro? Me gustaría conocerlo.
-Creo que no es buena idea.
-¿Te avergüenzas de mí?
-¡No! ¿Y cómo te presento a mi padre? ¿``Este es el hombre que me ha desvirgado y que quiere mantener conmigo una relación 
sadomasoquista´´? No llevas puestas las zapatillas de deporte.

La primera vez que lo deja tirado.


-Y ahora mismo quiero quitarte ese vestido.
-No creo que sea buena idea. Todavía no hemos comido el postre.
-¿Quieres postre?
-Sí.
-El postre podrías ser tú.
-No estoy segura de que sea lo bastante dulce.
-Anastasia, eres exquisitamente dulce. Lo sé.
-Christian, utilizas el sexo como arma. No me parece justo.
-Tienes razón. Lo hago. Cada uno utiliza en la vida lo que sabe, Anastasia. Eso no quita que te desee muchísimo. Aquí. Ahora.

La primera vez que conoce a la familia.


-Vamos, tenemos que vestirnos… si quieres conocer a mi madre.
-Christian… no puedo…
-Otra novedad.
-No tengo ropa limpia. Quizá debería quedarme aquí.
-No, claro que no. Puedes ponerte algo mío. Anastasia, estarías preciosa hasta con un saco. No te preocupes, por favor. Me gustaría que conocieras a mi madre. Vístete. Voy a calmarla un poco. Te espero en el salón dentro de cinco minutos. Si no, vendré a buscarte y te arrastraré lleves lo que lleves puesto. Mis camisetas están en ese cajón. Las camisas, en el armario. Sírvete tú misma.

La primera vez.


-¿Quieres añadir algo? ¿Hay algo que no quieras hacer?
-No lo sé.
-¿Qué es eso de que no lo sabes?
-Nunca he hecho cosas así.
-Bueno, ¿ha habido algo que no te ha gustado hacer en el sexo?... Puedes decírmelo, Anastasia. Si no somos sinceros, no va a funcionar… Dímelo.
-Bueno… nunca me he acostado con nadie, así que no lo sé.
-¿Nunca?... ¿Eres virgen?... ¿Por qué cojones no me lo habías dicho?... No entiendo por qué no me lo has dicho.
-No ha salido el tema. No tengo por costumbre ir contando por ahí mi vida sexual. Además… apenas nos conocemos.
-Bueno, ahora sabes mucho más de mí. Sabía que no tenías mucha experiencia, pero… ¡virgen! Mierda, Ana, acabo de mostrarte… Que Dios me perdone. ¿Te han besado alguna vez, sin contarme a mí?
-Pues claro.
-¿Y no has perdido la cabeza por ningún chico guapo? De verdad que no lo entiendo. Tienes veintiún años, casi veintidós. Eres guapa. ¿Y de verdad estás hablando de lo que quiero hacer cuando no tienes experiencia? ¿Por qué has eludido el sexo? Cuéntamelo, por favor.
-Nadie me ha… en fin… ¿Por qué estás tan enfadado conmigo?
-No estoy enfadado contigo. Estoy enfadado conmigo mismo. Había dado por sentado… ¿Quieres marcharte?
-No, a menos que tú quieras que me marche.
-Claro que no. Me gusta tenerte aquí. Es tarde. Estás mordiéndote el labio.
-Perdona.
-No te disculpes. Es solo que yo también quiero morderlo… fuerte. Ven.
-¿Qué?
-Vamos a arreglar la situación ahora mismo.
-¿Qué quieres decir? ¿Qué situación?
-Tu situación, Ana. Voy a hacerte el amor, ahora.
-Oh.
-Si quieres, claro. No quiero tentar a la suerte.
-Creía que no hacías el amor. Creía que tú solo follabas duro.
-Puedo hacer una excepción, o quizá combinar las dos cosas. Ya veremos. De verdad quiero hacerte el amor. Ven a la cama conmigo, por favor. Quiero que nuestro acuerdo funcione, pero tienes que hacerte una idea de dónde estás metiéndote. Podemos empezar tu entrenamiento esta noche… con lo básico. No quiere decir que venga con flores y corazones. Es un medio para llegar a un fin, pero quiero ese fin y espero que tú también lo quieras.
-Pero no he hecho todo lo que pides en tu lista de normas.
-Olvídate de las normas. Olvídate de todos esos detalles por esta noche. Te deseo. Te he deseado desde que te caíste en mi despacho, y sé que tú también me deseas. No estarías aquí charlando tranquilamente sobre castigos y límites infranqueables si no me desearas. Ana, por favor, quédate conmigo esta noche. Eres una chica muy valiente. Me tienes fascinado. Quiero morder este labio. Por favor, Ana, déjame hacerte el amor.
-.

La primera vez que entró al cuarto de juegos.

-Esto es un acuerdo de confidencialidad. Mi abogado ha insistido. Si eliges la segunda opción, la corrupción, tendrás que firmarlo.
-¿Y si no quiero firmar nada?
-Entonces te quedas con los ideales de Angel Clare, bueno, al menos en la mayor parte del libro.
-¿Qué implica este acuerdo?
-Implica que no puedes contar nada de lo que suceda entre nosotros. Nada a nadie.
-De acuerdo, lo firmaré.
-¿Ni siquiera vas a leerlo?
-No.
-Anastasia, siempre deberías leer todo lo que firmas.
-Christian, lo que no entiendes es que en ningún caso hablaría de nosotros con nadie. Ni siquiera con Kate. Así que lo mismo da si firmo un acuerdo o no. Si es tan importante para ti o para tu abogado… con el que es obvio que hablas de mí, de acuerdo. Lo firmaré.
-Buena puntualización, señorita Steele.
-¿Quiere decir esto que vas a hacerme el amor esta noche, Christian?
-No, Anastasia, no quiere decir eso. En primer lugar, yo no hago el amor. Yo follo… duro. En segundo lugar, tenemos mucho más papeleo que arreglar. Y en tercer lugar, todavía no sabes de lo que se trata. Todavía podrías salir corriendo. Ven, quiero mostrarte mi cuarto de juegos.
-¿Quieres jugar con la Xbox?
-No, Anastasia, ni a la Xbox ni a la PlayStation. Ven. Puedes marcharte en cualquier momento. El helicóptero está listo para llevarte a donde quieras. Puedes pasar la noche aquí y marcharte mañana por la mañana. Lo que decidas me parecerá bien.
-Abre la maldita puerta de una vez, Christian.

martes, 25 de diciembre de 2012

El primer beso.

Recorremos el pasillo en silencio hasta el ascensor. Mientras esperamos, levanto un instante la cabeza hacia él, que está mirándome de reojo. Sonrío y él frunce los labios. Llega el ascensor y entramos. Estamos solos. De pronto, por alguna inexplicable razón, probablemente por estar tan cerca en un lugar tan reducido, la atmósfera entre nosotros cambia y se carga de eléctrica y excitante anticipación. Se me acelera la respiración y el corazón me late a toda prisa. Gira un poco la cara hacia mí con ojos totalmente impenetrables. Me muerdo el labio.
—A la mierda el papeleo —brama.
Se abalanza sobre mí y me empuja contra la pared del ascensor. Antes de que me dé cuenta, me sujeta las dos muñecas con una mano, me las levanta por encima de la cabeza y me inmoviliza contra la pared con las caderas. Madre mía. Con la otra mano me agarra del pelo, tira hacia abajo para levantarme la cara y pega sus labios a los míos. Casi me hace daño. Gimo, lo que le permite aprovechar la ocasión para meterme la lengua y recorrerme la boca con experta pericia. Nunca me han besado así. Mi lengua acaricia tímidamente la suya y se une a ella en una lenta y erótica danza de roces y sensaciones, de sacudidas y empujes. Levanta la mano y me agarra la mandíbula para que no mueva la cara. Estoy indefensa, con las manos unidas por encima de la cabeza, la cara sujeta y sus caderas inmovilizándome. Siento su erección contra mi vientre. Dios mío… Me desea. Christian Grey, el dios griego, me desea, y yo lo deseo a él, aquí… ahora, en el ascensor.
-Eres… tan… dulce —murmura entrecortadamente.

La primera insinuación.


-¿Qué planes tienes para los próximos días?
-Hoy trabajo, a partir del mediodía. ¿Qué hora es?
-Poco más de las diez. Tienes tiempo de sobra. ¿Y mañana?
-Kate y yo vamos a empezar a empaquetar. Nos mudamos a Seattle el próximo fin de semana, y yo trabajo en Clayton’s toda esta semana.
-¿Ya tenéis casa en Seattle?
-Sí.
-¿Dónde?
-No recuerdo la dirección. En el distrito de Pike Market.
-No está lejos de mi casa. ¿Y en qué vas a trabajar en Seattle?
-He mandado solicitudes a varios sitios para hacer prácticas. Aún tienen que responderme.
-¿Y a mi empresa, como te comenté?
-Bueno… no.
-¿Qué tiene de malo mi empresa?
-¿Tu empresa o tu ``compañía´´?
-¿Está riéndose de mí, señorita Steele? Me gustaría morder ese labio.
-¿Por qué no lo haces?
-No voy a tocarte, Anastasia… no hasta que tenga tu consentimiento por escrito.
-¿Qué quieres decir?
-Exactamente lo que he dicho. Tengo que mostrártelo, Anastasia. ¿A qué hora sales del trabajo esta tarde?
-A las ocho.
-Bien, podríamos cenar en mi casa de Seattle esta noche o el sábado que viene y te lo explico. Tú decides.
-¿Por qué no puedes decírmelo ahora?
-Porque estoy disfrutando de mi desayuno y de tu compañía. Cuando lo sepas, seguramente no querrás volver a verme.
-Esta noche.
-Como Eva, quieres probar cuanto antes el fruto del árbol de la ciencia.
-¿Está riéndose de mí, señor Grey?

El primer desayuno.


-No sabía lo que te gusta, así que he pedido un poco de todo.
-Eres un despilfarrador.
-Lo soy. ¿Té?
-Sí, por favor.
-Tienes el pelo muy mojado.
-No he encontrado el secador. Gracias por la ropa.
-Es un placer, Anastasia. Este color te sienta muy bien. ¿Sabes? Deberías aprender a encajar los piropos.
-Debería darte algo de dinero por la ropa. Ya me has regalado los libros, que no puedo aceptar, por supuesto. Pero la ropa… Por favor, déjame que te la pague.
-Anastasia, puedo permitírmelo, créeme.
-No se trata de eso. ¿Por qué tendrías que comprarme esta ropa?
-Porque puedo.
-El hecho de que puedas no implica que debas. ¿Por qué me mandaste lo libros, Christian?
-Bueno, cuando casi te atropelló el ciclista… y yo te sujetaba entre mis brazos y me mirabas diciéndome: ``Bésame, bésame, Christian´´. Bueno, creí que te debía una disculpa y una advertencia. Anastasia, no soy un hombre de flores y corazones. No me interesan las historias de amor. Mis gustos son muy peculiares. Deberías mantenerte alejada de mí. Pero hay algo en ti que me impide apartarme. Supongo que ya lo habías imaginado.
-Pues no te apartes.
-No sabes lo que dices.
-Pues explícamelo. Entonces sí que vas con mujeres…
-Sí, Anastasia, voy con mujeres. 

La primera vez que durmió con él.


-Buenos días, Anastasia. ¿Cómo te encuentras?
-Mejor de lo que merezco. ¿Cómo he llegado hasta aquí?
-Después de que te desmayaras no quise poner en peligro la tapicería de piel de mi coche llevándote a tu casa, así que te traje aquí.
-¿Me metiste tú en la cama?
-Sí.
-¿Volví a vomitar?
-No.
-¿Me quitaste la ropa?
-Sí.
-¿No habremos…?
-Anastasia, estabas casi en coma. La necrofilia no es lo mío. Me gusta que mis mujeres estén conscientes y sean receptivas.
-Lo siento mucho.
-Fue una noche muy divertida. Tardaré en olvidarla.
-No tenías por qué seguirme la pista con algún artilugio a lo James Bond que estés desarrollando para vendérselo al mejor postor.
-En primer lugar, la tecnología para localizar móviles está en internet. En segundo lugar, mi empresa no invierte en ningún aparato de vigilancia, ni los fabrica. Y en tercer lugar, si no hubiera ido a buscarte seguramente te habrías despertado en la cama del fotógrafo y, si no recuerdo mal, no estabas muy entusiasmada con sus métodos de cortejarte.
-¿De qué crónica medieval  te has escapado? Pareces un caballero andante.
-No lo creo, Anastasia. Un caballero oscuro, quizá. ¿Cenaste ayer?
-No.
-Tienes que comer. Por eso te pusiste tan mal. De verdad, es la primera norma cuando bebes.
-¿Vas a seguir riñéndome?
-¿Estoy riñéndote?
-Creo que sí.
-Tienes suerte de que solo te riña.
-¿Qué quieres decir?
-Bueno, si fueras mía, después del numerito que montaste ayer no podrías sentarte en una semana. No cenaste, te emborrachaste y te pusiste en peligro. No quiero ni pensar lo que podría haberte pasado.
-No me habría pasado nada. Estaba con Kate.
-¿Y el fotógrafo?
-José simplemente se pasó de la raya.
-Bueno, la próxima vez que se pase de la raya quizá alguien debería enseñarle modales.
-Eres muy partidario de la disciplina.
-Oh, Anastasia, no sabes cuánto. Voy a ducharme. A no ser que prefieras ducharte tú primero… Respira, Anastasia. En quince minutos traerán el desayuno. Tienes que estar muerta de hambre. 

sábado, 22 de diciembre de 2012

Estas ganas de todo menos de ti.




Este adiós no maquilla un hasta luego, 
este nunca no esconde un ojalá, 
estas cenizas no juegan con fuego, 
este ciego no mira para atrás. 
Este notario firma lo que escribo, 
esta letra no la protestaré, 
ahórrate el acuse de recibo, 
estas vísperas son las de después. 
A este ruido tan huérfano de padre 
no voy a permitirle que taladre 
un corazón podrido de latir. 
Este pez ya no muere por tu boca, 
este loco se va con otra loca, 
estos ojos no lloran más por ti. 


Esta sala de espera sin esperanza
estas pilas de un timbre que se secó,
este helado de fresa de la venganza, 
esta empresa de mudanzas 
con los muebles del amor. 

Esta campana mora en el campanario, 
esta mitad partida por la mitad, 
estos besos de Judas,este calvario, 
este look de presidiario, 
esta cura de humildad. 

Este cambio de acera de tus caderas, 
estas ganas de nada menos de ti,

este arrabal sin grillos en primavera, 
ni espaldas con cremalleras, 
ni anillos de presumir. 

Esta casita de muñecas de alterne, 
este racimo de pétalos de sal, 
este huracán sin ojos que lo gobiernen, 
este jueves,este viernes 
y el miércoles que vendrá.


No abuses de mi inspiración, 
no acuses a mi corazón 
tan maltrecho y ajado 
que está cerrado por derribo. 


Por las arrugas de mi voz 
se filtra la desolación 
de saber que éstos son 
los últimos versos que te escribo, 
para decir "con Dios" a los dos 
nos sobran los motivos

Este nido de pájaro disecado, 
este perro andaluz sin domesticar, 
este trono de príncipe destronado, 
esta espina de pescado, 
esta ruina de Don Juan. 

Esta lágrima de hombre de las cavernas, 
esta horma de zapato de Barba Azul, 
que poco rato dura la vida eterna por el túnel de tus piernas, 
entre Córdoba y Maipú.

Esta guitarra cínica y dolorida 
con su terco knock,knockin'on heaven's door
estos labios que saben a despedida,
a vinagre en las heridas,
a pañuelo de estación.


Este ladrón aparcado en tu toga, 
la rueca de Penélope en Luna Park, 
estos celos que sueñan que te desnudan
esta caracola viuda, 
sin la pianola del mar. 

 
No abuses de mi inspiración...

sábado, 15 de diciembre de 2012

Maybe.

``Dime la verdad´´ dijo el mentiroso. Y quizá quien más habla es quien más tenía que callar, ¿No crees? Que aquí nadie es trasparente. ``Pruebame´´ dijo el veneno.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Ya mismo.


Había pensado que un buen tiempo sin ti en mi vida arreglaría las cosas y mi propio cuerpo me pediría verte. Porque te echaría de menos. Porque sentiría que necesito un beso tuyo o un abrazo. Porque me apetecería ir a almorzar juntos y reírnos de todo y de todos. Porque me acordaría de tu persona y de las cosas que dices. Pero no… Me he dado cuenta (y menos mal, porque ya era hora) de que no perteneces a mi vida. De que nunca has pertenecido a ella, nunca. De que no puedo hacer nada, ya no, ya es demasiado tarde. He luchado en una batalla como soldado en la que verdaderamente yo era el premio que había que conseguir. He hecho tu papel, el papel de soldado era el tuyo no el mío. Tú tenías que ganarte el premio y llegaste el último. No el segundo, ni el tercero… el último. Creo que todavía no te has dado cuenta, ni te darás.
No me siento mal, me siento a gusto conmigo misma. Porque me he arriesgado y no me he equivocado. He tomado la decisión correcta. Y eso me encanta, me encanta arriesgar y que todo me salga como yo esperaba. Por suerte, en eso no me parezco a ti. No tienes ni idea de lo que es la palabra ``arriesgar´´. Estoy en plena etapa de descubrimiento, de descubrir facetas de mí que no conocía, de descubrir lo que puedo llegar a hacer si me lo propongo.
La vida no es una mierda, no es fácil pero no es una mierda. La vida no eres tú. La vida soy yo. Eso lo tengo clarísimo y tú deberías enterarte ya. Ahora todo es mucho más fácil. La ansiedad ha desaparecido (gracias a Dios), duermo por las noches, descanso y no me como la cabeza. Salgo más, disfruto, y lo más importante… no lloro. A lo mejor la solución sería que salieras de mi vida pero no durante un período de tiempo, sino para siempre

sábado, 8 de diciembre de 2012

Estas ganas de nada, menos de ti.

Este adiós no maquilla un hasta luego. Este nunca no esconde un ojala. Estas cenizas no juegan con fuego. Este ciego no mira para atrás. Este notario firma lo que escribo. Esta letra no la protestaré. Ahórrate el acuse de recibo. Estas vísperas son las de después. A este ruido tan huérfano de padre no voy a permitirle que taladre un corazón podrido de latir. Este pez ya no muere por tu boca. Este loco se va con otra loca. Estos ojos no lloran más por ti.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Tengo un problema, uno muy gordo.


Rara. Esa palabra la escucho mucho, demasiado quizás. Ojalá no existiera, la RAE debería hacerla desaparecer (y no poner otra en su lugar) para siempre. Bueno, a lo mejor no soy lo que esperabas, lo que te hubiera gustado tener, lo que quieres que sea. Lo siento, siento no ser como quieres que sea, no me va ese rollo. A lo mejor hubieras preferido otra clase de persona, de esa clase que das una patada y salen por un tubo. Sí, a lo mejor eso te hubiera gustado más.
Tengo muy claro lo que no me gusta. No tengo ni idea de lo que me gusta pero lo que no, eso sí, eso lo tengo clarísimo. No me dañes, no me manipules y me hagas sentir la mala de la película, no me mientas, no me digas ``rara´´ (porque no lo soy, y eso también lo tengo clarísimo), no me digas esas cosas y no me des la espalda cuando no te gusta lo que hago. Sinceramente, tengo un problema, uno muy gordo. ¿Una carencia afectiva? Puede ser… Más bien, falta de comprensión, de no escuchar y de no ver lo que pasa ante ti.
De nada sirve dar cariño físico, si no lo hay psicológico. De nada sirve alardear de buena compañía y de que te ha tocado la lotería si luego no estás tan contenta, si luego quieres más
No sé que imagen tienes en tu cabeza de ser una persona rara pero está claro que yo no cumplo las condiciones. Y... aunque las cumpliera... ¿Qué pasa? ¿Sería una deshonra? ¿Una decepción? 
Sé muy bien quien soy y quién no. Y exactamente rara no es un adjetivo que defina a mi persona. Es una pena que tenga que decirte yo esto, ya que se supone que me conoces a la perfección. No me conocerás tanto cuando haces y dices cosas que no deberías. 
La confianza. Algo que nunca te han brindado y que siempre has dicho que me brindarías. No estás cumpliendo con tu palabra.



PD: Ahora te metes en mi blog y lo lees. No me voy a sorprender... me cotillea tanta gente.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Que no se te olvide.





-¿Te pasa algo?
-Estaba equivocado.
-¿Estás borracho?
-¡No! Pensé que habíamos perdido a Stefan, pero no.
-¿Le has visto allí arriba? Damon ¿está bien?
-No, no está bien Elena. Es un mártir que necesita una patada en el culo… pero le podemos salvar.
-¿Qué ha pasado antes, para que cambiaras de opinión?
-Cambié de opinión porque aunque esté sumido en un infierno mi hermano no quiere que muera. Así que le debo lo mismo a cambio. Te ayudaré a que vuelva.
-Gracias.
-Pero antes necesito hacerte una pregunta ¿por qué has cambiado tú de opinión?
-¿Cuándo?
-Estabas empeñada en quedarte y de pronto querías irte ¿qué te ha hecho cambiar de opinión?
-Nos han atacado Damon.
-Tenías una mochila con armas, un profesor con un anillo… podías apañártelas.
-Era muy peligroso.
-Era muy peligroso desde el principio, así que larga ¿qué ha sido?
-¿Porqué te pones así?
-¿Qué te ha hecho cambiar de opinión Elena?
-No quería que te hicieran daño ¿vale? Estaba preocupada por ti.
-Gracias.
-Sí, me preocupo por ti ¿porqué necesitas oírmelo decir?
-Porque cuando saque a mi hermano del abismo y te lo traiga de vuelta quiero que recuerdes lo que sentías mientras él no estaba. Adiós, Elena.

Adorables.






Elena: ¡Aaaaahhhhh! ¡Damon! ¿Cómo es que estás tú aquí?
Damon: Gracias por el soplo hermano.
Elena: ¿Me has vendido?
Alaric: ¿Crees que te llevaría a un foco de hombres lobo en luna llena sin refuerzos?
Damon: Sal ya del agua Elena.
Elena: Si salgo del agua me harás irme a casa.
Damon: Si porque no soy tan idiota como tú.
Alaric: Os estáis comportando los dos como idiotas.
Elena: Le has dado por perdido.
Damon: No le doy por perdido. Afronto la realidad y sal ya del agua.
Elena: ¡Que no!
Damon: ¿Cuál es tu super plan Elena? ¿Eh? ¿Ir a un campamento de hombres lobo, hacer una hoguera y esperar a que se pase Stefan?
Elena: Mi plan es encontrarle y ayudarle, es lo más cerca que hemos estado de él desde que se fue. No voy a irme ahora.
Damon: Klaus cree que la palmaste esa noche por eso estás a salvo. Así te la estás jugando.
Elena: No pienso irme hasta que le encontremos.
Damon: Esta noche hay luna llena Elena.
Elena: Encontrémosle antes de que salga. Damon, por favor.
Damon: Vale, vale pero nos piramos antes de que sea carnaza para lobos.
Elena: Lo prometo.
Damon: ¿O quieres revivir el besito en el lecho de muerte?
Elena: Te lo prometo.
Damon: Vale.