``Ninguna mujer debe olvidar nunca

que ella no necesita a nadie que no la necesite a ella.´´


-¿Cuánto dirías que vales del 1 al 10?

-Un 8.

-¿Y si alguien te dijera que vales un 7?

-Me daría igual, he dicho que valgo un 8, y es que valgo un 8.

Porque, ¿si yo no me quiero, quién lo hará? ¿Si yo no me valoro como debo, quién lo hará?

Realmente, nadie me conoce tan bien como yo misma, nadie sabe absolutamente todo sobre mí, y en parte eso me reconforta.

Soy libre, sí, soy un pájaro.

-¿Sabes? Yo creo que eres un 10.

-Gracias pero soy un ocho.


-Holly, estoy enamorado de ti.

-¿Y qué?

-¿Cómo que y qué? ¿Qué preguntas haces? Te quiero, y me perteneces.

-No. Las personas no pertenecen a nadie.

-Claro que sí.

-No dejaré que nadie me ponga en una jaula.

-No quiero ponerte en una jaula, quiero quererte.

-Es lo mismo.

Sonrisas.

martes, 25 de diciembre de 2012

La primera vez que durmió con él.


-Buenos días, Anastasia. ¿Cómo te encuentras?
-Mejor de lo que merezco. ¿Cómo he llegado hasta aquí?
-Después de que te desmayaras no quise poner en peligro la tapicería de piel de mi coche llevándote a tu casa, así que te traje aquí.
-¿Me metiste tú en la cama?
-Sí.
-¿Volví a vomitar?
-No.
-¿Me quitaste la ropa?
-Sí.
-¿No habremos…?
-Anastasia, estabas casi en coma. La necrofilia no es lo mío. Me gusta que mis mujeres estén conscientes y sean receptivas.
-Lo siento mucho.
-Fue una noche muy divertida. Tardaré en olvidarla.
-No tenías por qué seguirme la pista con algún artilugio a lo James Bond que estés desarrollando para vendérselo al mejor postor.
-En primer lugar, la tecnología para localizar móviles está en internet. En segundo lugar, mi empresa no invierte en ningún aparato de vigilancia, ni los fabrica. Y en tercer lugar, si no hubiera ido a buscarte seguramente te habrías despertado en la cama del fotógrafo y, si no recuerdo mal, no estabas muy entusiasmada con sus métodos de cortejarte.
-¿De qué crónica medieval  te has escapado? Pareces un caballero andante.
-No lo creo, Anastasia. Un caballero oscuro, quizá. ¿Cenaste ayer?
-No.
-Tienes que comer. Por eso te pusiste tan mal. De verdad, es la primera norma cuando bebes.
-¿Vas a seguir riñéndome?
-¿Estoy riñéndote?
-Creo que sí.
-Tienes suerte de que solo te riña.
-¿Qué quieres decir?
-Bueno, si fueras mía, después del numerito que montaste ayer no podrías sentarte en una semana. No cenaste, te emborrachaste y te pusiste en peligro. No quiero ni pensar lo que podría haberte pasado.
-No me habría pasado nada. Estaba con Kate.
-¿Y el fotógrafo?
-José simplemente se pasó de la raya.
-Bueno, la próxima vez que se pase de la raya quizá alguien debería enseñarle modales.
-Eres muy partidario de la disciplina.
-Oh, Anastasia, no sabes cuánto. Voy a ducharme. A no ser que prefieras ducharte tú primero… Respira, Anastasia. En quince minutos traerán el desayuno. Tienes que estar muerta de hambre. 

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