-¿Quieres añadir algo? ¿Hay algo que no quieras hacer?
-No lo sé.
-¿Qué es eso de que no lo sabes?
-Nunca he hecho cosas así.
-Bueno, ¿ha habido algo que no te ha gustado hacer en el
sexo?... Puedes decírmelo, Anastasia. Si no somos sinceros, no va a funcionar…
Dímelo.
-Bueno… nunca me he acostado con nadie, así que no lo sé.
-¿Nunca?... ¿Eres virgen?... ¿Por qué cojones no me lo
habías dicho?... No entiendo por qué no me lo has dicho.
-No ha salido el tema. No tengo por costumbre ir contando
por ahí mi vida sexual. Además… apenas nos conocemos.
-Bueno, ahora sabes mucho más de mí. Sabía que no tenías
mucha experiencia, pero… ¡virgen! Mierda, Ana, acabo de mostrarte… Que Dios me
perdone. ¿Te han besado alguna vez, sin contarme a mí?
-Pues claro.
-¿Y no has perdido la cabeza por ningún chico guapo? De
verdad que no lo entiendo. Tienes veintiún años, casi veintidós. Eres guapa. ¿Y
de verdad estás hablando de lo que quiero hacer cuando no tienes experiencia?
¿Por qué has eludido el sexo? Cuéntamelo, por favor.
-Nadie me ha… en fin… ¿Por qué estás tan enfadado conmigo?
-No estoy enfadado contigo. Estoy enfadado conmigo mismo.
Había dado por sentado… ¿Quieres marcharte?
-No, a menos que tú quieras que me marche.
-Claro que no. Me gusta tenerte aquí. Es tarde. Estás
mordiéndote el labio.
-Perdona.
-No te disculpes. Es solo que yo también quiero morderlo…
fuerte. Ven.
-¿Qué?
-Vamos a arreglar la situación ahora mismo.
-¿Qué quieres decir? ¿Qué situación?
-Tu situación, Ana. Voy a hacerte el amor, ahora.
-Oh.
-Si quieres, claro. No quiero tentar a la suerte.
-Creía que no hacías el amor. Creía que tú solo follabas
duro.
-Puedo hacer una excepción, o quizá combinar las dos cosas.
Ya veremos. De verdad quiero hacerte el amor. Ven a la cama conmigo, por favor.
Quiero que nuestro acuerdo funcione, pero tienes que hacerte una idea de dónde
estás metiéndote. Podemos empezar tu entrenamiento esta noche… con lo básico.
No quiere decir que venga con flores y corazones. Es un medio para llegar a un
fin, pero quiero ese fin y espero que tú también lo quieras.
-Pero no he hecho todo lo que pides en tu lista de normas.
-Olvídate de las normas. Olvídate de todos esos detalles por
esta noche. Te deseo. Te he deseado desde que te caíste en mi despacho, y sé
que tú también me deseas. No estarías aquí charlando tranquilamente sobre
castigos y límites infranqueables si no me desearas. Ana, por favor, quédate
conmigo esta noche. Eres una chica muy valiente. Me tienes fascinado. Quiero
morder este labio. Por favor, Ana, déjame hacerte el amor.
-Sí.
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