``Ninguna mujer debe olvidar nunca

que ella no necesita a nadie que no la necesite a ella.´´


-¿Cuánto dirías que vales del 1 al 10?

-Un 8.

-¿Y si alguien te dijera que vales un 7?

-Me daría igual, he dicho que valgo un 8, y es que valgo un 8.

Porque, ¿si yo no me quiero, quién lo hará? ¿Si yo no me valoro como debo, quién lo hará?

Realmente, nadie me conoce tan bien como yo misma, nadie sabe absolutamente todo sobre mí, y en parte eso me reconforta.

Soy libre, sí, soy un pájaro.

-¿Sabes? Yo creo que eres un 10.

-Gracias pero soy un ocho.


-Holly, estoy enamorado de ti.

-¿Y qué?

-¿Cómo que y qué? ¿Qué preguntas haces? Te quiero, y me perteneces.

-No. Las personas no pertenecen a nadie.

-Claro que sí.

-No dejaré que nadie me ponga en una jaula.

-No quiero ponerte en una jaula, quiero quererte.

-Es lo mismo.

Sonrisas.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Ya mismo.


Había pensado que un buen tiempo sin ti en mi vida arreglaría las cosas y mi propio cuerpo me pediría verte. Porque te echaría de menos. Porque sentiría que necesito un beso tuyo o un abrazo. Porque me apetecería ir a almorzar juntos y reírnos de todo y de todos. Porque me acordaría de tu persona y de las cosas que dices. Pero no… Me he dado cuenta (y menos mal, porque ya era hora) de que no perteneces a mi vida. De que nunca has pertenecido a ella, nunca. De que no puedo hacer nada, ya no, ya es demasiado tarde. He luchado en una batalla como soldado en la que verdaderamente yo era el premio que había que conseguir. He hecho tu papel, el papel de soldado era el tuyo no el mío. Tú tenías que ganarte el premio y llegaste el último. No el segundo, ni el tercero… el último. Creo que todavía no te has dado cuenta, ni te darás.
No me siento mal, me siento a gusto conmigo misma. Porque me he arriesgado y no me he equivocado. He tomado la decisión correcta. Y eso me encanta, me encanta arriesgar y que todo me salga como yo esperaba. Por suerte, en eso no me parezco a ti. No tienes ni idea de lo que es la palabra ``arriesgar´´. Estoy en plena etapa de descubrimiento, de descubrir facetas de mí que no conocía, de descubrir lo que puedo llegar a hacer si me lo propongo.
La vida no es una mierda, no es fácil pero no es una mierda. La vida no eres tú. La vida soy yo. Eso lo tengo clarísimo y tú deberías enterarte ya. Ahora todo es mucho más fácil. La ansiedad ha desaparecido (gracias a Dios), duermo por las noches, descanso y no me como la cabeza. Salgo más, disfruto, y lo más importante… no lloro. A lo mejor la solución sería que salieras de mi vida pero no durante un período de tiempo, sino para siempre. 

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