``Ninguna mujer debe olvidar nunca

que ella no necesita a nadie que no la necesite a ella.´´


-¿Cuánto dirías que vales del 1 al 10?

-Un 8.

-¿Y si alguien te dijera que vales un 7?

-Me daría igual, he dicho que valgo un 8, y es que valgo un 8.

Porque, ¿si yo no me quiero, quién lo hará? ¿Si yo no me valoro como debo, quién lo hará?

Realmente, nadie me conoce tan bien como yo misma, nadie sabe absolutamente todo sobre mí, y en parte eso me reconforta.

Soy libre, sí, soy un pájaro.

-¿Sabes? Yo creo que eres un 10.

-Gracias pero soy un ocho.


-Holly, estoy enamorado de ti.

-¿Y qué?

-¿Cómo que y qué? ¿Qué preguntas haces? Te quiero, y me perteneces.

-No. Las personas no pertenecen a nadie.

-Claro que sí.

-No dejaré que nadie me ponga en una jaula.

-No quiero ponerte en una jaula, quiero quererte.

-Es lo mismo.

Sonrisas.

martes, 23 de agosto de 2011

Eclipse.

Unos dicen que el mundo sucumbirá en el fuego, otros dicen que en el hielo.

Por lo que yo he probado del deseo estoy con los que apuestan por el fuego.

Pero si por dos veces el mundo pereciera creo que conozco lo bastante el odio para decir que, en cuanto a destrucción, también el hielo es grande y suficiente.

lunes, 22 de agosto de 2011

Se queda corto.


No me busques más y mira bajo la ropa interior. Hasta las flores se dan la vuelta enrojecidas por no molestar. Despertar y seguir soñando. Ahora nos miramos y tú continúas matándome aún sabiendo que ya no me quedan vidas. Lo de las miradas que matan, se queda corto contigo. Lo de sexo sin amor, murió con aquel lascivo beso en la puerta de la habitación.

Nuestra historia.


Fin del sueño.
Nos agarramos en el vestíbulo del aeropuerto, en medio de la muchedumbre y el ruido.
La realidad ha terminado por ganar la partida ante la ilusión de un amor fuera del tiempo.
Y es brutal, y duele...
Busco su mirada. Esa mañana, los reflejos dorados han desaparecido de sus ojos. No sabemos ya qué decirnos... nos abrazamos, nos aferramos el uno al otro, cada uno tratando de encontrar en el otro la fuerza que le falta.
Entonces, nuestros cuerpos se desatan, nuestras manos quedan libres
y él se va, sin querer dejar de mirarme...Sin saber cuándo podrá volver a hacerlo.

Y así el león se enamoró de la oveja.

No te vayas.

¿Has estado siguiéndome?

Me siento muy protector contigo.

Así que me has seguido..

Intentaba mantener las distancias a menos que necesitaras mi ayuda y entonces he oído lo que pensaban esos desgraciados..

Espera, ¿Dices que has oído lo que pensaban? ¿Cómo? ?Lees el pensamiento?

Puedo leer todas las mentes de este local menos la tuya.

¿Soy un bicho raro?

¿Yo oigo voces en la cabeza y es a ti a la que le preocupa ser un bicho raro?

¿Qué ocurre?

Que ya no tengo fuerzas ni voluntad para mantenerme alejado de ti.

No te alejes…







Y así el león se enamoró de la oveja.

jueves, 18 de agosto de 2011

mmm Nocilla...

Todas esas palabras que nunca le dije, ahora salen de mi boca como si quemasen.

Y ahora, ahora me encuentro comiendo Nocilla a cucharadas, mordiéndome las uñas como una desgraciada y escuchando la misma canción una y otra vez... Comiéndome la cabeza por cada una de sus palabras, pensando en sus mínimos detalles las 24 horas del día, y con unos cambios de humor realmente odiosos.

domingo, 14 de agosto de 2011

Per dimenticari.

E forse partirò
per dimenticare
per dimenticarti.

Don´t worry be happy! :)

Si las cosas tienen solución porque te preocupas?

Si las cosas no tienen solución porque te preocupas?

Un No por favor...

-¿Me quieres?

-Eres el mayor idiota del universo.

-Bueno no es un no.

jueves, 11 de agosto de 2011

(L).


¿Ella? Pues... ella era luchadora, impaciente, constante, quiero decir, cuando quería algo lo quería de verdad. A veces demasiado orgullosa, también le gustaba hacerse notar, tarareaba su canción preferida constantemente, se pintaba las uñas de colores llamativos y tenía un estilo muy personal. Irradiaba personalidad y muchas la envidiaban por eso. No era ni la más guapa ni la más inteligente, pero tenía carácter, tenía algo especial, tenía "ese algo".

¿Él? Pues... él era independiente, orgulloso, seguía el prototipo del chico de moda. Era pasota, a veces demasiado, le gustaba aparentar que tenía el mundo en sus manos, pero cuando estaba con ella era cariñoso y romántico. No era ni el más guapo, ni el más inteligente, pero tenía algo especial, tenía "ese algo" que hizo que ella se enamorase locamente de él.

Ella nunca pensó que él fuese bueno para ella y él nunca dudó que ella lo fuese para él.

martes, 9 de agosto de 2011

Si te apetece...


Si te apetece, hipotecamos nuestro corazón por un amor incierto que bien podría desaparecer mañana o durar seis segundos. Pero oye, que lo mejor es arriesgarse, y si va mal, entregamos nuestro corazón y nos alquilamos otro que sepa apostar por algo que dure un poquito más. Para no hacerle el feo a nuestro pecho vacío, que luego gritas y escuchas el eco dentro de ti, y la gente se te queda mirando como si fueras un bicho raro.

Te quiero.


Quiero que me lleves lejos, lejos de aquí, de mi rutina. De esta mierda que me envuelve todos los días, de la gente que solo quiere hacer daño. Vamos a beber cerveza barata, a montarnos en la montaña rusa hasta acabar vomitando. Vamos a bailar en cualquier barucho de mala muerte, a cenar en un restaurante pijo. Vamos a ver una peli, en tu cama, quiero perderme en tus sabanas. Vamos a dibujar nuestros nombres en la arena, a hacer el ángel en la nieve, a pasear a caballo por la playa pisoteando las olas. Vamos a reírnos de todo y de todos.

sábado, 6 de agosto de 2011

Por esa persona que te llamaba 70 veces al día y hoy ni te saluda.


Por los que dijeron "no me gusta" y terminaron juntos y enamorados. Por las personas que ya no están a nuestro lado y las que siguen con nosotros que le dan sentido a nuestros días. Por esas personas que nos tuvieron y no nos valoraron. Por esa persona que te llamaba 70 veces al día y hoy ni te saluda. Por esas personas que quieren joderte la vida y que lo que logran es hacerte reír. Porque un día cada cual reciba lo que se merece. Por todos esos consejos que le sirven a otros menos a nosotros mismos. Y sobre todo por esos amores que dejaron huella y no quisieron quedarse para siempre. Por todos los aciertos y errores. Brindemos por ti, por mí y por el placer de estar vivos, que no es poco.

De los errores no se aprende.


El paso del tiempo te enseña que no hay monstruos en el armario, ni los reyes magos te vigilan para ver todo lo malo que haces. También sé que los malos son muy malos, y los buenos no son tan buenos.

Créeme, que he aprendido que los conciertos están para dejarse los pies, y la voz. Que los besos a escondidas saben mejor. Que un baño de agua fría a veces sienta tan bien como uno de agua caliente. Que el mundo está plagado de personas agradables, y a la vez, de personas que no merecen ser llamadas personas.

Ahora sé que no hay calcetines para el pie izquierdo, ni para el pie derecho. Que los tacones a las cuatro de la mañana en una fiesta, ya no están en los pies. Que las medias se rompen muy fácilmente, y que el pintalabios rojo no se borra de las camisas blancas.

Y lo más importante, sé que de los errores se aprende.

jueves, 4 de agosto de 2011

Que desearía que no acabase.

Noche de ventanas entreabiertas para recibir un atisbo de primavera. Noche de colchas que protegen y recuerdos que dejan dudas y un sabor un poco amargo en la boca. Doy vueltas y más vueltas. A veces, el pasado hace que las almohadas resulten incómodas. Pero ¿qué es el amor? ¿Existe alguna regla, una manera, una receta? ¿O es todo casual y sólo te queda esperar a ver si tienes suerte? Preguntas difíciles mientras el reloj con forma de tabla de surf colgado en la pared señala la medianoche.
Raro aquel día. No, hermoso. Todavía me acuerdo. Septiembre. Brisa agradable y cielo azul oscuro de una noche apenas comenzada.
Emoción de dos que juegan a distancia.
Una casa demasiado grande para un amor quizá demasiado pequeño. Momento único. Que desearías que no acabase. Que fuese el inicio de todo. Una explosión. Al día siguiente reúno a las Olas, se lo explico todo y me siento grande. Él que me busca, viene a recogerme y me dice: "Eres mía. No me dejarás nunca. Estamos demasiado bien juntos. Te amo." Y después: "¿Dónde estabas? ¿Quién era ése? ¿Por qué no te quedas conmigo esta noche en vez de irte a la discoteca con tus amigas?" Y comprender que tal vez amar es otra cosa. Es sentirse ligeros y libres. Es saber que no pretendes apropiarte del corazón del otro, que no es tuyo, que no te toca por contrato. Debes merecerlo cada día. Y se lo dices. Se lo dices a él. Y eres consciente de que hay respuestas que quizá deben cambiarse. Es preciso partir para volver a encontrar el camino. Él me mira enfadado, de pie, ante el portal. Y dice que no, que me equivoco, que somos felices juntos. Me coge por un brazo, me lo aprieta con fuerza. Porque cuando alguien a quien quieres se te va, intentas detenerlo con las manos, y esperas poder atrapar así también su corazón. Pero no es así. El corazón tienes piernas que no ves. Y se va diciendo "Me las pagarás", pero el amor no es una deuda que saldar, no regala créditos, no acepta descuentos.
Dos lágrimas resbalan despacio, casi tímidas y preocupadas por no manchar la almohada. Se abraza a ella. Y por un instante se siente protegida por esa colcha que la separa del mundo.

Mágico.

Esta vez, reconocí en él al chico que conocí hace tiempo, el chico que reía por todo y que ponía caras raras en las fotos.
Esta vez me miraba con los ojos que mira alguien que alberga un pequeño atisbo de esperanza, me miraba como diciendo: “Dímelo, dime que puedo hacerlo pequeña.”
Y por supuesto, se lo dije. Se lo dije sin abrir la boca.
Y aún así, se que lo entendió.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Igualito.

Al día siguiente iba a cenar en uno de esos mesones del centro con terraza cuyas mesas cojean sobre los adoquines y hay que agacharse para colocar la servilleta de papel doblada bajo la pata adecuada, y cuando te levantas de nuevo te das cuenta de que cojea por el otro lado. Exactamente igual que la vida.

Mi edad.

¿Entender? No.
Ésta es la edad de la desinocencia. De explorar, de descubrir, de masticar chicle ruidosamente, de hacerse piercings, tatuajes. Es la edad de la inseguridad, de los miedos, de cometer errores. La edad de la ilusión y las desilusiones, del reggaeton y las baladas. Es la edad del exceso de maquillaje y hormonas, la edad del botellón y de los besos con lengua. La edad de equivocarse y pedir perdón, o no hacerlo. Es la edad de divertirse y de arrepentirse, la edad de querer, de poder, de saber, de aprender.
Si lo que buscas es que entienda, háblame en mi idioma.
O aléjate.