Todas esas palabras que nunca le dije, ahora salen de mi boca como si quemasen.
Y ahora, ahora me encuentro comiendo Nocilla a cucharadas, mordiéndome las uñas como una desgraciada y escuchando la misma canción una y otra vez... Comiéndome la cabeza por cada una de sus palabras, pensando en sus mínimos detalles las 24 horas del día, y con unos cambios de humor realmente odiosos.
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