
-Ya casi es de día. Anda vamos.
-También podrías esperar a que saliera todo el mundo, seguro que se llevan una sorpresa.
-¿Dónde está mi camiseta?
-¿Qué camiseta?
-¿Cuál va a ser? La que traía puesta.
-¿Pero no has entrado en pelotas?
-Dame mi camiseta. Venga dame mi camiseta que nos tenemos que ir ya, venga va.
-Que no sé dónde está tu camiseta.
-Dame…
-¿Para qué quiero yo tu camiseta?
-¿Para hacerme ir así por todo el internado? Por ejemplo…
-Hombre, eso molaría mucho. Pero igual la quiero para ponerla debajo de la almohada.
-Suéltame, anda.
-Así cuando esté solo en la cama, la oleré y pensaré en ti, y será como si estuvieras ahí conmigo, así no te echaré tanto de menos.
-¿O sea que me vas hacer ir desnuda por todo el internado?
-Yo me daría prisa, antes de que se despierte Jacinta.
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