No soy Holly, ni siquiera Lullaby, no sé quién soy. Soy como éste gato, somos un par de infelices sin nombre, no pertenecemos a nadie ni nadie nos pertenece, ni siquiera el uno al otro.
Los días rojos son terribles y en esos momentos lo único que me viene bien es ir a Tiffany's, porque nada malo me puede ocurrir allí.
No se puede leer una cosa así sin llevar los labios pintados.
Se tarda exactamente cuatro segundos para ir de aquí a la puerta. Yo le doy dos.
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