Esta es una carta ``normal, corriente y vulgar´´ para
agradeceros todo lo que habéis hecho por nosotros y por nuestro futuro. Nos
habéis enseñado a educarnos a nosotros mismos y a tener criterio en la vida.
Porque como dijo Albert Einstein ``Nunca pienso en el futuro. Llega
enseguida´´. Y el nuestro está aquí ya, a la vuelta de la esquina. Seis años de
nuestras vidas se dicen pronto quizás son los seis años más exprimidos, los más
agobiantes pero a la vez los más divertidos, los mejores empleados, lo más aprovechados
y sobre todo los años base, los años que nos han definido personal y
académicamente.
Vosotros; que habéis compartido los primeros y
mejores años de nuestras vidas, que habéis visto cómo hemos reído, cómo hemos
conseguido lo que nos hemos propuesto y cómo nos hemos equivocado. Nos habéis
enseñado a aplicar cada contenido a la realidad, a la sociedad, al mundo, a
nuestro futuro. Ahora vamos a tomar nosotros las decisiones, no vais a estar
para decirnos ``Sí´´ o ``No´´. Siempre habéis tenido en cuenta nuestra opinión
y cuando hemos necesitado una horita más que otra nos la habéis concedido sin
problema. A veces hemos sido maleducados, injustos y no hemos sabido responder
bien y aun así nunca habéis dejado de exigirnos que entreguemos lo mejor de nosotros,
que no nos rindamos jamás y que siempre demos pasos cortos pero pisadas firmes.
La esencia del profesorado, la obra del maestro queda grabada para toda la vida
y es lo que nos llevamos para el resto del camino.
Ha sido un viaje largo y duro, una etapa
preparatoria para llegar finalmente a la cima. ¿Cómo se podría pagar que nos
ayudéis a ser alguien en la vida, a desarrollarnos como persona, a saber
idiomas? Sinceramente no hay una cifra exacta ni hay nada para recompensarlo.
Gracias por cambiarnos la opción A por la B las
veces que quisiéramos, por la inmensa paciencia que cultiváis, por dejarnos ir
a estudiar a la biblioteca y sobre todo gracias por aceptar cómo somos todos y
cada uno de nosotros.
Nunca olvidaremos a nuestro alumno invisible
Agapito, ni cuántas pedradas nos han dado los peques del P.U.A, nuestro viaje
de fin de curso, el intercambio a Francia, el Camino de Santiago, el escondite
de los rotuladores, el calendario de Mayo, lo bien que huele el aire
acondicionado con colonia, el ``arco iris´´ en las clases, jugar al fútbol con
los balones que se embarcaban, las clases saltadas, las risas, los llantos, los
nombres en el cemento fresco, las horas libres en el sol. Nunca olvidaremos el
I.E.S San José, vosotros os quedáis pero tenemos la esperanza de que no nos
olvidéis.
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