``Ninguna mujer debe olvidar nunca

que ella no necesita a nadie que no la necesite a ella.´´


-¿Cuánto dirías que vales del 1 al 10?

-Un 8.

-¿Y si alguien te dijera que vales un 7?

-Me daría igual, he dicho que valgo un 8, y es que valgo un 8.

Porque, ¿si yo no me quiero, quién lo hará? ¿Si yo no me valoro como debo, quién lo hará?

Realmente, nadie me conoce tan bien como yo misma, nadie sabe absolutamente todo sobre mí, y en parte eso me reconforta.

Soy libre, sí, soy un pájaro.

-¿Sabes? Yo creo que eres un 10.

-Gracias pero soy un ocho.


-Holly, estoy enamorado de ti.

-¿Y qué?

-¿Cómo que y qué? ¿Qué preguntas haces? Te quiero, y me perteneces.

-No. Las personas no pertenecen a nadie.

-Claro que sí.

-No dejaré que nadie me ponga en una jaula.

-No quiero ponerte en una jaula, quiero quererte.

-Es lo mismo.

Sonrisas.

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domingo, 13 de marzo de 2011

19 días y 500 noches.


Que gane el quiero la guerra del puedo que los que esperan no cuenten las horas, que los que matan se mueran de miedo. Que el fin del mundo te pille bailando, que las mentiras parezcan mentira, que te aproveche mirar lo que miras.

Que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena. Que no te compren por menos de nada, que no te vendan amor sin espinas, que no te duerman con cuentos de hadas.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Nunca es tiempo perdido.


Contigo he comprendido que la humedad es algo que se seca y se olvida, gracias a ti he sabido que la verdad es sólo un cabo suelto de la mentira. Por eso sé que perderte no era quedarse sin nada, la muerte es sólo la suerte con una letra cambiada. Embustero, tu corazón es una cremallera de Christian Dior, blanqueas emociones traficas con botones pierdes con mi perdición. Maldita ley del embudo, no valgo menos que tú.

Yo creo que ya era hora de cambiarlo jajajaja


La pupila archivó un semáforo rojo, una mochila, un peugeot y aquellos ojos miopes y la sangre al galope por mis venas y una nube de arena dentro del corazón y esta racha de amor sin apetito. Los besos que perdí, por no saber decir: "te necesito". Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido, una vez me contó, un amigo común, que lo vio donde habita el olvido.