``Ninguna mujer debe olvidar nunca

que ella no necesita a nadie que no la necesite a ella.´´


-¿Cuánto dirías que vales del 1 al 10?

-Un 8.

-¿Y si alguien te dijera que vales un 7?

-Me daría igual, he dicho que valgo un 8, y es que valgo un 8.

Porque, ¿si yo no me quiero, quién lo hará? ¿Si yo no me valoro como debo, quién lo hará?

Realmente, nadie me conoce tan bien como yo misma, nadie sabe absolutamente todo sobre mí, y en parte eso me reconforta.

Soy libre, sí, soy un pájaro.

-¿Sabes? Yo creo que eres un 10.

-Gracias pero soy un ocho.


-Holly, estoy enamorado de ti.

-¿Y qué?

-¿Cómo que y qué? ¿Qué preguntas haces? Te quiero, y me perteneces.

-No. Las personas no pertenecen a nadie.

-Claro que sí.

-No dejaré que nadie me ponga en una jaula.

-No quiero ponerte en una jaula, quiero quererte.

-Es lo mismo.

Sonrisas.

viernes, 25 de marzo de 2011

Mi película preferida.


Báilame el agua.
Úntame de amor y otras fragancias de su jardín secreto.
Riégame de especias que dejen mi vida impregnada de tu olor.
Sácame de quicio.
Llévame a pasear atado con una correa que apriete demasiado.
Hazme sufrir.
Aviva las ascuas.
Ponme a secar como un trapo mojado.
No desates las cuerdas hasta que sea tarde.
Sírveme un vaso de
agua ardiente y bendita que me queme por dentro, que no sea tuya ni mía, que sea de todos.
Líbrame de
mi estigma.
Llámame tonto.
Sacrifica tu aureola.
Perdóname.
Olvida todo lo que haya podido decir hasta ahora.
No me arrastres.
No me asustes.
Vete lejos.
Pero
no sueltes mi mano.
Empecemos de nuevo.
Sangra mi labio con sanguijuelas de colores.
Fuma un cigarro para mí.
Traga el humo.
Arréglalo y que no vuelva a estropearse.
Échalo fuera.
Crúzate conmigo en una autopista a cien por hora.
Sueña retorcido.
Sueña feliz, que yo me encargaré de tus enemigos.
Dame la llave de tus oídos.
Toca mis ojos abiertos.
Nota la textura del calor.
Hasta reventar.
Sé yo mismo y no te arrepentirás.
¿Por cuánto te vendes? Regálame a tus ídolos.
Yo te enviaré a los míos.
Píllate los dedos.
Los lameré hasta que no sepan a miel.
Hasta que no dejen de ser miel.
Sal, niega todo y después vuelve.
Te invito a un café.
Caliente claro.
Y sin azucar.
Sin aliento.

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