``Ninguna mujer debe olvidar nunca

que ella no necesita a nadie que no la necesite a ella.´´


-¿Cuánto dirías que vales del 1 al 10?

-Un 8.

-¿Y si alguien te dijera que vales un 7?

-Me daría igual, he dicho que valgo un 8, y es que valgo un 8.

Porque, ¿si yo no me quiero, quién lo hará? ¿Si yo no me valoro como debo, quién lo hará?

Realmente, nadie me conoce tan bien como yo misma, nadie sabe absolutamente todo sobre mí, y en parte eso me reconforta.

Soy libre, sí, soy un pájaro.

-¿Sabes? Yo creo que eres un 10.

-Gracias pero soy un ocho.


-Holly, estoy enamorado de ti.

-¿Y qué?

-¿Cómo que y qué? ¿Qué preguntas haces? Te quiero, y me perteneces.

-No. Las personas no pertenecen a nadie.

-Claro que sí.

-No dejaré que nadie me ponga en una jaula.

-No quiero ponerte en una jaula, quiero quererte.

-Es lo mismo.

Sonrisas.

viernes, 23 de marzo de 2012

Porque si duele en la piel de otro no duele en la tuya.

Los ojos del ciego son los besos de la puta. Las manos del borracho no saben mentir. Piensa en mañana. Si el mundo girara al revés, la vida seguiría igual. La puta seguiría besando al infinito, el ciego seguiría mirando al infinito. Y las manos del borracho seguirían temblando delante de nuestras miradas delatoras como las hojas de un tormentoso sauce llorón. Los ojos del ciego son inservibles. No dicen nada porque no pueden decir nada. La puta besa por dinero. Sus besos van al cielo vírgenes de amor. Tampoco quieren decir nada. Nadie quiere a un borracho, a un ciego o a una puta. Y si mañana el mundo girara al revés, seguiríamos ignorándoles, como el recién nacido ignora el dolor del parto. Nuestra felicidad se construye sobre cimientos de dolor ajeno. Porque si duele en la piel de otro no duele en la tuya. Y a casi nadie le gusta el sufrimiento gratuito, el sufrimiento sin razón. El sufrimiento de la puta, del ciego, del borracho.

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